¡Vámonos de tapas, vámonos!. Hoy El Duque (Segovia).

¿Pero qué me cuentas?, ¿que no has ido a Segovia?, ¿que no has probado su cochinillo?, pues entre tu y yo, vas tarde, porque considero la tierra segoviana un punto de peregrinación al estilo de cualquier monumento (ni que decir tiene que posee el Acueducto, puesto en mayúsculas por ser un monumento histórico – artístico de gran notoriedad) , religión, belleza mundial o cualquier otro aspecto que pueda hacer de una ciudad, pueblo, o aldea, un punto de encuentro o un destino indiscutible dentro de nuestros viajes de placer.

Pues bien, te quiero señalar un lugar dentro de esta ciudad con encanto que, sin duda no va a pasar desapercibido en tu memoria, una vez que hayas salido por sus puertas después de degustar su inmenso valor gastronómico y su trato personal, amable y profesional.

El Duque, situado en la calle Cervantes en pleno centro histórico de Segovia, se hace notar por ser el restaurante más longevo de la ciudad. Desde 1895 que abrió sus puertas con Feliciana Mate y Dionisio Duque como responsabes, se guisaba a diario y se asaba por encargo. Con el tiempo Casa Duque comenzó a ganar gran y merecida fama que siguió cuidando su único heredero Julián.

Del matrimonio de Julián y Jacinta nació Dionisio Duque que se tuvo que hacer con las riendas del negocio por la pronta muerte de su padre. A su vez , Dionisio, casó con Maria Luisa Pascual y su descendencia, a día de hoy son los encargados de regentar uno de los restaurantes más emblemáticos de la zona.

En 1964 España fue decubierta por el turismo mundial tanto por su aporte cultural como gastronómico y Segovia se erigió en parada obligatoria para conocer sus espectaculares monumentos y degustar su magnífico cochinillo, que sin duda es un referente en la gastronomía del país.

A día de hoy, ir por segovia constituye un placer de la vista, olfato y gusto, es una ciudad de sensaciones y en la que debes abrir todos tus sentidos para disfrutar de ella como se merece. Esta máxima es la que debes tener en cuenta al entrar por las puertas de El Duque, un restaurante con solera, con elegancia y saber estar, unos salones de señorío con unas mesas y cubiertos de gran poderío y gusto.

Está claro que no sólo por la vista se puede vender un restaurante de esta guisa, ya que de la ya de por si amplios y sabrosos platos del lugar, El Duque ofrece una versión mejorada de ellos, un regalo al paladar y un único aroma para nuestra nariz.

¿Que podríamos destacar de El Duque?. La cosa se tercia complicada pero obviamente su plato estrella es el cochinillo. Yo lo tengo claro, para comer cochinillo, Segovia y si estas en Segovia, a el Duque. Pero “no es solo cochinillo todo lo que reluce”, porque disponen de platos de contundencia que se deben degustar de igual manera. Judiones de la granja Gran Duque, bacalao Dª Jimena, cordero asado, chuletitas de lechal con patatas, perdiz estofada, chuletón de debón, son otros de los muchísimos platos que se pueden comer con gusto en el lugar de mención.

De verdad, no lo dudo, quien no haya ido a Segovia está tardando en visitarla junto al restaurante El Duque. Calidad, presencia, sabores, hospitalidad y una sensación inmensa de satisfación son las sensaciones que te llevarás a tu casa de vuelta. Tan sólo por eso, merece la pena.

Si queréis conocer más de este grandioso lugar podéis visitar http://www.segovia.es/ y http://www.restauranteduque.es/esp/home.html

Fotos obtenidas de http://www.conmuchagula.com,
http://www.buscorestaurantes.com y visita propia.

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