Higos chumbos, cada vez menos popular.

higos chumbos

Ahora, en estas fechas que han pasado y aún se mantienen los higos chumbos son unos frutos muy apreciados y buscados ya que, al menos en la ciudad se encuentran bastante menos a la venta de lo que se podían ver en épocas anteriores. Hoy me dio también por buscar y encontré un artículo muy interesante de la página http://lospiesenlatierra.laverdad.es donde Miguel ángel Ruíz (@maruizlv) nos expone gran cantidad de curiosidades y de información sobre este fruto que os mencionamos.

Os reflejo a continuación las palabras de Miguel Ángel sobre los chumbos porque, de verdad creo que es muy didáctico y así sabréis más sobre algo que en principio no se trata de un fruto mayoritario.

¡Que nos quedamos sin higos chumbos! Como lo estáis leyendo, pese a que las paleras sean un clásico de nuestro paisaje rural desde hace cientos de años. Imagino que a estas alturas ya sabéis cuál es el problema: la plaga de la cochinilla, un diminuto insecto originario de América del Sur que está secando las chumberas de media Región (afecta ya a 18 municipios de 45), y ante la cual la Administración acaba de declararse impotente: admite que todos los tratamientos fitosanitarios han fracasado y deja el ‘marrón’ en manos de los propietarios de terrenos afectados, que deben decidir si las fumigan o las arrancan. Es decir: que sigamos comiendo higos chumbos en agosto depende de la evolución de la plaga. Si os interesa saber más acerca de este cactus, aquí os pongo unas cuantas certezas y alguna duda.

1. Es una planta invasora. Aunque creamos que la chumbera es más nuestra que el pasodoble, se trata de una planta alóctona, como me ha recordado oportunamente el biólogo de ANSE Jorge Sánchez. Es decir, invasora. Y no debe llevar en la península más de 500 años (y en el resto de Europa, se supone) porque todo indica que vino en los galeones españoles después del descubrimiento de América. Comenzó a plantarse junto a las viviendas, pero después se naturalizó y comenzó a extenderse de forma incontrolada.  

 2. ¿Cuál es su nombre correcto? Su nombre científico es Opuntia maxima, y sus denominaciones populares en la Región son palera y chumbera. En México, de donde es originaria, se le conoce como nopal. También se le llama higuera de indias, higuera de pala, chumba, penca, tuna, tunera…

3. La hora de la verdad: coger un chumbo, pelarlo y comerlo. Bueno, esta es la suerte suprema, así que os recomiendo prestar atención. Los higos de pala, chumbos o higos chumbos se cogen en agosto, cuando están en su punto óptimo de madurez y dulzor. Los recolectores veteranos los cortan a primera hora de la mañana, para que sus espinas no estén aún muy duras (los largos pinchos de las palas son las hojas de la planta). Se extraen con unas tenacillas, se van echando en un cubo o recipiente duro, y después se ‘barren’ y remojan para eliminar todas las ‘pinchas’. Si nunca habéis pelado uno, lo mejor es que veáis este vídeo. 

 4. ¡Chumbos en Navidad! Buscando en Internet me encuentro con esta anotación del experto en botánica José Antonio López Espinosa: “Si se limpian las paleras de higos en los días de San Antonio (13 de junio) y San Juan (24 de junio), producirán fruto en pleno invierno, al parecer mucho mejores que los de verano. Hay algo de superstición con hacerlo exactamente en esos días, pero unos pocos antes o después producen los mismos resultados”. Ojalá tengamos tiempo de comprobarlo.

5. ¡Ojo, que estriñen! Bueno, yo creo que todos sabemos que los chumbos producen estreñimiento, aunque la naturaleza de cada uno es la naturaleza de cada uno. Otro clásico popular es el que afirma que si comes chumbos y bebes agua helada sufrirás diarrea inmediata. Esto último ponedlo en cuarentena.

6. Más allá del chumbo. En México se comen las hojas, pencas o nopales: se toman asadas o en crudo, y al parecer saben parecido a los espárragos y las judías verdes. Con los chumbos también se hace mermelada, aunque yo no la he probado, y expertos del Departamento de Ingeniería Química Ambiental de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) han explorado el posible uso de los pigmentos de los higos chumbos como colorante alimentario (de la variedad Opuntia stricta).

7. El enemigo silencioso. La culpable de que nos estemos quedando sin paleras es la cochinilla (Dactylopius opuntiae), un insecto parásito que cría en los tallos de la chumbera y va chupando la savia hasta que seca la planta. En este enlace tenéis más detalles.

Fotografía obtenida de www.trekearth.com

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