Mollejas de pollo en salsa de ajo

mollejas 1

Hoy vamos a hacer una receta sumamente sencilla. Sé que siempre digo lo mismo, pero es que es cierto, es fácil fácil hasta decir basta y el resultado final es exquisito, eso sí, os deben gustar las mollejas, que es algo que no a todo el mundo gusta, sobre todo por la textura que poseen. A mi particularmente, me encantan.

Ingredientes (2 personas):

  • 250 g de mollejas de pollo.
  • 5 dientes de ajo.
  • 1 hoja de laurel.
  • 1/2 pastilla enriquecedora.
  • 1 clavo de olor.
  • Pimienta molida.
  • 1/2 cucharilla de pimentón picante.
  • Vino blanco.
  • Perejil fresco picado.
  • Sal.
  • Aceite de oliva virgen extra.
  • 2 cucharadas de guacamole (opcional).

mollejas 2

Elaboración:

Antes de nada, contamos con que las mollejas nos la ha dado nuestro carnicero limpitas, para que nosotros sólo tengamos que hacerlas. Pero aún así y un último toque que le vamos a hacer es ponerlas en remojo para quitarle la poca sangre que puedan tener aun. Hay quien las cuece para ponerlas más tiernas pero a mi particularmente me gustan con la textura tan peculiar que poseen. Claro está, en caso de que te gusten más tiernas es tan fácil como darles un hervor antes de todo el proceso.

En una sartén, ponemos dos o tres cucharadas de aceite de oliva virgen extra y en él, hacemos el ajo muy picadito junto a la hoja de laurel y al clavo. Lo hacemos hasta que vaya calentándose el aceite. En ese momento, echamos la media pastilla enriquecedora y las mollejas de pollo para que se vayan dorando junto a los ajos.

Justo antes de añadir el vino blanco, añadimos sal y pimienta y el pimentón picante. Una vez añadido el vino (que quede a ras de las mollejas) dejamos al fuego para que las mollejas se nos terminen de hacer y para que las salsa se ligue. Movemos periódicamente y vamos viendo el sabor de la salsa para poner en su punto de sal.

Cuando la salsa haya reducido (podemos jugar con el vino para hacerla más espesa o menos, pero recordad que el alcohol se debe evaporar) ya las tenemos listas para servir.

Eso sí, por último os planteo un “truco/opción” que es según gustos. Si añadís una vez que hayáis apartado la sartén dos cucharadas de guacamole y lo removéis, la salsa se os va a suavizar y va a ser más sútil la mezcla de sabores. A mi la verdad es que me gustan de las dos formas, pero ahí tenéis la opción.

Presentación:

Para presentarla, en un plato hondo porque la salsa hay que aprovecharla. Vamos a adornar con perejil fresco picado y poco más, a disfrutar de esta receta que, como os dije es muy fácil pero con un resultado muy muy rico.

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